LA APITOXINA NATURALEZA QUE CURA

Apitoxina es la cura de enfermedades reumaticas y osteoarticulares, cancer, esclerosis multiple, y lateral amiotrofica, lesión nervio ciatico y toda enfermedad autoinmun como en cancer.
La apitoxina, y el profesor nestor urtubey del pais de la argentina, y el dr. Roberto grand, con experiencia clinica de 20 años, dan seguimiento clinico cientifico,el profesor eliseo texón juarez con maestria en apicultura en méxico, el ingeniero carlos lidwin, experto en apitoxina se unen cientificamente para realizar la aplicación de la apitoxina en tratamientos exitosos y curativos en casos de artritis, nervio ciatico, lumbalgias y dolores articulares, osteoartrosis, parkinson, envejecimiento, cancer, esclerosis múltiple, lupus eritematoso y toda enfermedad autoinmune, encuentran en la apitoxina por su composición bioquimica la curación de estas enfermedades antes mencionadas, sin la toxicidad, realizando una vacuna portencializada homeopaticamente inyectable para ofrecer los beneficios en estas enfermedades autoinmunes con excelentes resultados hacia la mejoria con tendencia a la curación.

La experiencia de nuestras clinicas huesline, los tratamientos integrales tratados desde su causa nos ha dado la pausa de mejorar clinicamente y en muchos de los casos, revertir y curar este tipo de enfermedades rompiendo el paradigma de los incurable desde el punto de vista cientifico, pensamos que las enfermedades en su inició, la reversión y curación es mas certera, "la diabetes, la artritis, el cancer, la hipertensión y demás autoinmunes si son curables, al ser detectadas en una fase incipiente o temprana, cuando ha evolucionado durante muchos años, la presencia de alteracion inmunologica con sus anticuerpos mejora su evolución pero la cura esa mediano y largo plazo y gradual"

La apitoxína del latín apis = abeja y del griego toxikón = veneno, es el producto segregado por dos glándulas, una acida y otra alcalina ubicadas en el interior del abdomen de la abeja obrera.

Es un líquido transparente, con olor a miel acentuado y de sabor amargo.
La inyección se produce a través de un aguijón, normalmente oculto en el interior del abdomen, pero que surge en forma inmediata ante el primer asomo de peligro para ella o para la colmena. Los ganglios nerviosos de la cadena abdominal actúan sobre el depósito, de manera que e! veneno sigue penetrando en la piel de la víctima, aunque la abeja muere, hecho que sucede inmediatamente después de separarse del picado.

Actualmente se han desarrollado métodos de obtención que no comprometen la vida del insecto mediante colocar en la colmena una parrilla vidriada conectada a una fuente electrónica de control, encargada de producir una secuencia de estímulos muy precisos para que la abeja expulse el veneno, depositándolo en un lugar desde donde puede extraerse.


Cada aguijoneada aporta la cantidad de 0,3 miligramos, luego de extraer la humedad se obtiene 0,1 miligramo, por lo tanto para conseguir 1 gramo de veneno seco, es necesario recolectar la apitoxina de unas 10.000 abejas.
Su análisis químico indica un alto contenido de agua; una histamina (melitina), que es una proteína relativamente simple; lisolecitina; apamina; adolapín y dos enzimas (fosfolipasa A2 y Hialuronidasa), además de ácido fórmico, ácido clorhídrico, y oligoelementos como hierro, yodo, potasio, azufre, cloro, calcio, magnesio, manganeso, cobre y zinc.
También se encuentran en ella, sustancias nitrogenadas, en forma de ácidos volátiles que normalmente desaparecen en los procesos de desecación.

Las acciones de la Apitoxina son el resultado de la suma de propiedades de las fracciones que la componen, pero, además, de la interacción de todas y cada una de ellas, y del equilibrio biomolecular que existe entre todos sus componentes.

La Historia
Líderes como Carlomagno o Iván El Terrible trataban sus dolencias con veneno de abejas. La sustancia que se usa en la actualidad para curar males como reumatismo, ciática, gota, artrosis, artritis, neuritis, neuralgias, poliartritis crónica evolutiva y paludismo.
Egipcios, romanos, persas e incas usaban, hace milenios, tanto veneno de abejas como propóleo, cera y miel para las enfermedades.

En el Papiro de Ebers (1700 A.C están documentados algunos de estos usos, al igual que en el escritorio de Aristóteles, Plinio, Dioscórides, Galeno Hipócrates y demás eruditos de la antigüedad.

Pero el verdadero padre de la Apiterapia fue Philip Terc (1844-1915), un médico austríaco que debió enfrentarse al dogmatismo académico de la Viena del siglo XIX. Terc era reumático y sufría intensos dolores articulares.

Un día sentado en su jardín, en 1868, fue atacado por muchas abejas y a partir de entonces sus dolores comenzaron a desaparecer. Luego se dedicó a investigar la causa de su sorprendente cura. Presentó ante la Universidad Imperial de Viena sus notables conclusiones sobre miles de pacientes tratados con éxito.

Otros médicos en Francia, Inglaterra y Alemania, siguieron sus métodos y reafirmaron sus conclusiones.

En 1920 sus trabajos llegaron a Japón, país en el cual se empezaron a combinar la aupuntura con el uso de Apitoxina, logrando desde entonces resultados curativos sorprendentes

El poder anti-inflamatorio del veneno de abeja se debe a la actuación de tres enzimas: La apamina, eficaz supresora del dolor, el péptido 401, antiinflamatorio, uno de los más poderosos conocidos, y la Melitina, que ayuda al sistema inmunológico a reconocer y no atacar a las articulaciones, como sucede en el caso de las artritis
El veneno de abejas es 80 veces superior a la morfina como calmante del dolor, sin poseer los efectos secundarios de esta (dependencia por su utilización por largo tiempo). Con esto estamos hablando ya no solo de que es un buen calmante del dolor, sino de que, es el mayor analgésico conocido que, además no tiene efectos secundarios.

Ahora, como pregunta mucha gente: "¿pero solamente calma el dolor o cura también la enfermedad?", en estos casos hay que saber algunos detalles interesantes, por ejemplo:

En el caso de artrosis, no solamente alivia el dolor por lo que antes comentábamos, sino que al estimular la glándula madre que es la hipófisis, pone en acción todos los mecanismos del organismo para mejorar la calidad del cartílago desgastado, lo cual no deja de ser una acción muy importante.

Algunas otras características del veneno de abejas son: es importante hipoglucemiante, en pacientes insulinodependientes inclusive, donde el medico que trata esa patología le termina bajando las dosis de insulina a esos pacientes; mejora el funcionamiento del hígado, del sistema nervioso central y periférico, baja la presión arterial, reduce los niveles de colesterol por la radical limpieza que producen sangre; corrige arritmias cardiacas; es un gran antialergico (asma y alergias rebeldes diversas); renueva rápidamente la circulación sanguínea.

Aplicaciones de la Apitoxina:
La mayor parte de las aplicaciones y usos terapéuticos de apitoxina, muy difundidos en Rusia y Europa Occidental, se refieren a la prevención tratamiento natural de la artritis, esclerosis y reumatismo con ausencia o minimización de efectos colaterales.

Muchas otras aplicaciones han sido relatadas, incluyéndose terapias para:
- control y permeabilidad de los vasos capilares;
- disturbios otorrinolaringológicos;
- enfermedades ginecológicas;
- tuberculosis;
- herpes ocular;
- esclerosis múltipla;
- lipemia;
- estimulación de las funciones sexuales;
- infecciones bacterianas y por hongos;
- inhibición a la propagación y metástasis de células tumorales.

Todas estas propiedades son reales y ampliamente demostradas y corroboradas en la práctica diaria en todo el mundo, incluso hay muchas afecciones que quedaron fuera de este escrito. El veneno de abejas como los demás productos de la colmena, tienen enormes propiedades en diversos sentidos y, son una opción excelente cuando uno no encuentra la solución en terapias convencionales.
PROFESOR ELISEO TEXON JUAREZ
DR. MANUEL FERMIN HUESCA LINCE

ARTICULOS
Apiterapia

La Apiterapia es la ciencia que se ocupa del mantenimiento y/o restablecimiento de la salud, con el uso de los productos de la colmena.-
Es muy de tener en cuenta que estos productos son termosensibles (se afectan por la temperatura), Fotosensibles (se afectan por la luz) e Higroscópicos (Absorben humedad). Desde la colmena hasta el paciente, dichos productos deben ser manejados correctamente, con buenas prácticas a los fines de tener un producto terapéuticamente completo, ya que de ellos se esperan mejoras en algo tan importante como es la salud.

Es recomendable el uso combinado de los productos de la colmena, ya que se potencian entre ellos, multiplicando sus efectos y/o bajando las dosis. Por ejemplo, los homogeneizados de miel con propóleos, polen y jalea real.

Cuando hablamos de Apiterapia y productos de la colmena, se habla de todos ellos, Apitoxina (O veneno), Cera, Jalea Real, Miel, Polen, Propóleos, Pan de Abejas e incluso el alimento o papilla larval. El pan de abejas es muy superior al polen, aunque básicamente es lo mismo. Dicho pan de abejas tiene mayor procesado biológico, más minerales y una fermentación láctica que lo predigiere. El alimento o papilla larval, consiste en extracto (puré) de larvas de zánganos de 10 días. Dicha papilla es muy rica en nutrientes, pero muy inferior a la jalea real. Algunos inescrupulosos la etiquetan como jalea real, la famosa "Jalea China".

Todos los productos de la colmena tienen la capacidad de ser inmunomoduladores, o sea que corrigen y levantan las defensas, lo que implica mejoría en cualquier enfermedad y mayor resistencia en estado de salud. A excepción del veneno, todos son suplementos dietarios y refuerzan la dieta, incluso con elementos bastante raros en nuestra alimentación normal, y que son fundamentales para el buen funcionamiento de nuestro organismo. La mayoría de ellos tienen efectos antioxidantes, es decir, capacidad de desintoxicación y limpieza celular que asegura la no deformación de dichas células en elementos tumorales y la no parasitación de las mismas por virus. Una manera de envejecer sin deterioro.-
Si bien hablamos de productos naturales y sin industrialización o con procesos mínimos, no debemos dejar de tener en cuenta que algunas, aunque pocas contraindicaciones existen. En primer lugar la reacción individual o idiosincrasia, que consiste en una intolerancia específica del individuo hacia algún producto. Esto es extensivo a todo lo que existe, no solo a los productos de la colmena, por ejemplo los que no toleran la lechuga o la manzana, por nombrar dos cosas naturales, con fama de "saludables". En segundo lugar, la alergia a la picadura o al veneno de abejas. Dado el funcionamiento de la colmena y el manejo del apicultor, el veneno impregna en mayor o menor medida a los otros productos, entonces el alérgico al veneno debe abstenerse o ser cauto en el consumo de los otros productos. Específicamente, no se conocen contraindicaciones generales para la jalea, el polen muy extrañamente puede dar alguna ligera urticaria. El propóleos puede irritar pieles sensibles. La miel no debe ser dada a los diabéticos, en la medida que no lo permita el médico o nutricionista encargado. En el caso de la cera, hay que tener en cuenta que sus virtudes terapéuticas son mediadas por la vitamina A y esta se destruye con el calentamiento, o sea que se debe consumir cera de opérculos o miel en secciones, pero nunca la cera fundida.

Son innumerables las patologías que se pueden tratar con los productos de la colmena, incluso el campo de la cosmética. También se pueden obtener los mismos en distintas formas y presentaciones, con distintas concentraciones que será lo que en definitiva pauta la dosificación en cada caso. No se puede dosificar sin conocer la concentración de principios activos. Es aconsejable buscar el producto menos elaborado, ya que los procesos tienden a neutralizar algunos efectos y a que los productos tengan la menor cantidad de agregados posibles. El polen se debe consumir en granos, el propóleos elaborado en alcohol o en miel. La jalea real fresca y la miel, preferentemente de origen conocido, que no haya soportado calentamientos. Recordar que los productos de la colmena tienen gran acción terapéutica merced a las enzimas que contiene, y estas comienzan a destruirse a partir de los 40-45º.-
Infórmese y difunda la información. Esté capacitado para poder discernir lo bueno de lo malo y jerarquice a los productos de la colmena, no solo para una mejor salud sino también para mejorar la rentabilidad del sector apícola.

Dr. Julio Cesar Díaz
Olivos- Buenos Aires

Apiterapia 2

La Apiterapia es la ciencia que se ocupa del mantenimiento y/o restablecimiento de la salud, mediante el uso de los productos de la colmena. En una solo frase se agrupa la prevención con el ideal de la curación.-
El uso de los productos de la colmena, por sus capacidades inmunoestimulantes, antioxidantes y nutricionales, aseguran en todo caso una prevención que va más allá del discurso. Los productos de la colmena tienen acciones generalizadas, como las ya mencionadas y otras sumamente específicas que los hacen aptos para tratar un sinnúmero de afecciones, pero bajo ningún punto de vista "sirven para todo".-
Hoy, cuando las buenas prácticas son obligadas porque los mercados exigen calidad y ausencia de contaminantes. Hoy donde un mercado exige la trazabilidad; con más razón se deben acentuar estas buenas prácticas en todos los productos de la colmena destinados a la Apiterapia, ya que de ellos se esperan efectos sobre la salud.

Hablar de buenas prácticas o de control de calidad en los productos de apiterapia, implica un apicultor capacitado al que no hay que decirle que no contamine, que no ensucie. Que los quimiofármacos en la colmena son su perdición y la pérdida de sus mercados naturales. No hay que recordarle que algunas de las bacterias que suelen aparecer en miel, no son propias de la misma y sí de la piel humana. Pero sí es importante recalcar que los productos de la colmena son lábiles y pueden sufrir deterioro en alguna de las fases de llegada al mercado. Los productos usados en Apiterapia deben su acción terapéutica, mayormente, a las enzimas que contienen. Se debe saber y recordar que las enzimas empiezan a degradarse por arriba de los 40º y los productos a perder su eficiencia terapéutica.-
Todos los productos de la colmena sufren y se deterioran por la temperatura. Quizás el más delicado es lejos, la Jalea Real, que debe ser conservada a menos de 4º y seguir siempre la cadena de frío. El más resistente es el veneno, que soporta hasta 100º, pero, mientras más fresco se lo mantenga, mejor es. Entre medio, no calentar por encima de los 40 o 45º. El propóleos no necesita calentamiento, tampoco la miel. El polen debe ser secado preferentemente, a la sombra y con solo corrientes de aire, o a menos de 50 grados si se usan secadoras industriales. Bajo ningún concepto se debe usar en Apiterapia un polen secado al sol.

Ninguno de los productos de la colmena toleran la luz, ya que la misma los degrada en gran medida, alterando sus estructuras químicas. Ya se habló de lo negativo de secar el polen al sol, y el resto de los productos no ameritan exposiciones a la luz o al sol. Se deben envasar siempre en recipientes opacos o en vidrio color caramelo.-
Los mismos envases deben ser de cierre hermético, ya que los productos de la colmena son higroscópicos, absorben humedad. Ello puede llevar a fermentarlos con suma rapidez, caso del polen, miel y jalea.

Preferentemente se usará vidrio y no plástico, ya que si bien no tiene efectos nocivos, puede reaccionar dando feo gusto a los productos. Estas normativas no solo deben ser Ley para el apicultor, sino también que deben ser conocidas por el consumidor para que el mismo pueda elegir productos genuinos.-
Desde la creación de la Asociación Argentina de Apiterapia, en abril 2006, se ha ofrecido a los apicultores que quieran capacitarse en estas prácticas, con el ofrecimiento de que los miembros de la Asociación necesitan adquirir productos con respuesta terapéutica; y cuando la elaboración de los mismos lo amerita, también se debe hablar de un precio diferencial.

Hoy, cuando los compradores europeos hablan de no adquirir mieles con restos de transgénicos, en un país donde la mitad de la producción de miel se hace en lugares con OGM, debería comenzar a rondar por las cabecitas de los apicultores la posibilidad de diversificar su producción. Si aún se tiembla al pensar en la crisis de los nitrofuranos (preanunciada en 1996), la que vendrá, transgénicos mediante, se supone que será peor. Creo innecesario recordar que en 1996 se habló "de los agoreros de siempre", cuando Europa ya había emitido sus normativas. Hoy, también las tiene y solo hay que ser realista y pensar que el futuro será excesivamente competitivo.-
Yo no invento la realidad, solo la comento. Cord Lludman sí la inventa...y luego pone el precio.-

Dr. Julio C. Díaz


APITOXINOTERAPIA NO CONVENCIONAL
Dr Julio Cesar Díaz - Presidente Asociación Argentina de Apiterapia

Buena Esperanza, San Luis, Argentina


El presente trabajo, de comentarios de experiencias clínicas, solo pretende rescatar algún otro uso del veneno de abejas, a la vez que generar la inquietud para su uso e investigación en otras áreas.-

Se mencionan experiencias en picaduras de arácnidos, ofidios y otros. Como así también su uso en deportes de alto rendimiento y un especial comentario sobre las dosis y concentraciones.-

No se sigue la metodología habitual, porque no se trata de un trabajo de investigación estricta, sino más bien de un relato. El uso del veneno de abejas como terapéutica, hace más de una década se encuentra entre mis recursos, ello sumado al hecho de convivir con las abejas ha llevado a que las experiencias se amplíen. También, la realidad de vivir en el campo me ha colocado rutinariamente en distinta situación que el médico urbano. La potencialidad del veneno de abejas como terapéutica, es tan grande que no debemos limitarnos al campo preestablecido y debemos ser generadores de conocimiento a la vez que ayudamos a nuestros pacientes.

Muchas veces nos encontramos en situación de no tener la herramienta necesaria, pero la obligación de hacer la tarea. La necesidad obliga a echar mano a cualquier recurso, y siempre tengamos en cuenta que el veneno de abejas no es "cualquier" recurso sino uno de importancia extrema.

El primer caso se trata de paciente con dolores generalizados desde hace 4 días, que comienzan súbitamente, con fiebre, varias horas después de concurrir al apiario. La fiebre y los dolores articulares se acentúan, el malestar general cursa con taquicardia, disnea y sensación de muerte próxima, con dolor al pecho. Al haber una picadura muy dolorosa en un pulgar, se examina el guante de apicultor, y entre los aguijones que penetraban se encuentran los restos de una araña rastrojera, o viuda negra, Lactrodectus ¿Mactans?. Como la presunción fue que el veneno de los aguijones había acotado el veneno, se comienza a tratar con crema de apitoxina y veneno inyectable, 3 X. Los síntomas remiten definitivamente en el término de dos horas, sin dejar secuelas.

En el segundo caso, se ve inevitablemente la viuda negra sobre la mano, una fracción de segundo antes de ser aplastada. Pocos minutos luego de la picadura se comienza con crema de apitoxina cada 15 minutos, observando el cuadro. El mismo cursó con dolor en la zona de la picadura por varias horas, con sensación de pinchazos en articulaciones, baja de presión y ligera disnea a las dos horas. El estado general no ameritaba para más que suponer que los síntomas eran por el stres (susto). En menos de seis horas el cuadro había remitido totalmente. es de hacer notar que por las características climáticas de la zona en cuestión, estos arácnidos nunca llegan a tener un veneno tan concentrado que pueda poner en riesgo la vida de la persona picada.

El tercer caso, paciente que comienza con hematuria y al hacer la historia clínica, refiere un extraño traumatismo 15 horas antes. Todo semejaba una mordedura de Yarará Chica (Bothrops), y al inspeccionar la zona traumatizada (que no había sido golpeada) se encuentra un enorme hematoma, exageración venosa y dos orificios, separados por no más de tres milímetros. Ante la segura presunción de una mordedura de Yarará, se comienza con veneno de abejas inyectable, al no haber suero específico, abundante hidratación y observación permanente. El paciente entra en anuria por 15 horas, se hace una pequeña necrosis en la zona afectada y se sigue la observación por la presunción de que se trató de un ofidio muy pequeño; lo cual es obvio por haber sobrevivido las primeras horas sin tratamiento alguno. Luego de haber normalizado la función renal, desaparecen los otros síntomas, fiebre y malestar general, para quedar solo el dolor en la zona de la picadura. El área quedó morada por más de dos años, inflamándose periódicamente, hasta la fecha.

Luego de estas experiencias, surge la pregunta de que si el veneno es antiinflamatorio y analgésico, ¿porqué no usarlo como prevención a las molestias de los tratamientos?. Si bien es cierto que la reacción al veneno es totalmente individual, no es menos cierto que hay personas que sufren demasiado con este tratamiento. Sea por el dolor o la picazón o ardor; pero el inyectable se suele convertir en algo no deseado. Se comienza a aplicar crema con veneno de abejas, en la zona a inyectar, 15 minutos antes de ello. Lo que se ve en primera instancia, es que las molestias disminuyen notablemente o se suprimen. Luego se comienza la observación en personas que hacen tratamientos con picaduras directas y en apicultores. Sea antes de las picaduras (cuando se puede elegir) o a posteriori. La conclusión en la mayoría de los casos, es que el veneno es un excelente antídoto de si mismo, sea en forma preventiva o curativa.

A posteriori se llevó la experiencia a picaduras de mosquitos, avispas y hormigas, con idénticos resultados.-

Otra alternativa conocida pero no usada del veneno, es su capacidad para estimular el funcionamiento del cuerpo, merced a la liberación de cortisol plasmático. Habiendo tenido a su padre con un cáncer terminal y viendo los excelentes resultados del veneno, M. comienza a usar el mismo en una tumoración en su espalda. M. de 32 años es fisicoculturista. Comienza a notar el incremento de su rendimiento físico sin prestar demasiada atención a ello, pese a que consulta si es posible. Informado que si, solo por curiosidad, comienza con un segundo frasco y anotando su rutina diaria. Los incrementos superan el 30% y en caso de los ejercicios de abdominales, pasa a incrementarlos más de un 50%. Otros compañeros de gimnasio, realizan similar experiencia con similares resultados. A este respecto solo faltaría dosar los niveles de cortisol a los fines de ver si los mismos se encuentran dentro de los parámetros para no ser considerados como doping.

La experiencia es similar a la que refieren muchos apicultores que trabajan, que más de una vez, por el calor, lo pesado de la tarea, la deshidratación y la suma del cansancio, cometen algún error que significa varias decenas de picaduras. Luego de los primeros 5 minutos, que suelen cursar con hipotensión y mareos, llega "el segundo aire" y pese a que nada cambió de las condiciones habituales, ahora sobran fuerzas y lucidez para seguir con la tarea.-

El uso del veneno, sus concentraciones, dosis y frecuencia fue, es y seguirá siendo una cuestión personal de cada apiterapeuta. Lo insólito a registrar es que los resultados no varían demasiado si usamos una concentración uno en mil, o en diez mil o en cien mil. Quizás la diferencia más notable de las concentraciones altas, se el mayor efecto analgésico local, referido sistemáticamente por los pacientes.-

El efecto general, aparentemente no varía demasiado, lo que hace pensar que los mecanismos que pone en marcha el veneno, serían bastante independientes de la dosis o concentración usada. Ahora bien, ¿entonces porqué usar concentraciones altas?. Por un lado, lo dicho anteriormente, una cuestión de escuela. Por otro lado, la plena seguridad de que al paciente, a más de una respuesta sobre su estado de salud, se le da la posibilidad de sentirse y funcionar mejor, que es dosis dependiente. Finalmente, por el hecho de saber que de acuerdo a sus componentes y a la velocidad con que los mismos son metabolizados, mientras más alto sea el nivel de veneno, más respuesta habrá en ese organismo.-

Es obvio que cada caso debe ser visto sin generalizaciones. No escapa a la experiencia de nadie, que en personas muy degradadas, carentes de fuerzas o en cuadros muy terminales, se establece una conexión directa entre la dosis de veneno-respuesta del organismo-reservas de energía. En estos casos, la utilización de concentraciones altas, es contraproducente.-

La mayoría de los pacientes que se reciben, ya han pasado por todo el sistema médico y folclórico, han perdido tiempo y arruinado su salud con tratamientos perniciosos. Sea por ello o por la gravedad del cuadro, desde el punto de vista humano, no amerita comenzar con dosis bajas para ir subiendo a posteriori. Esto, como la preparación previa con polen, miel, propóleos y jalea, pueden ser de altísima eficiencia, pero, insisto, en no todos los casos se dispone de este tiempo preparatorio o simplemente encontramos a la persona con dolor y este debe ser quitado sí o sí, para que pueda empezar la recuperación.-

No se pretende que esto sea la verdad absoluta, solamente es una forma de trabajo eficiente, que ha sido variada y experimentada a través de los años, y que simplemente se demostró como la mejor en mi caso. El echo de que no exista un protocolo de tratamiento, ni de concentraciones, ni dosis ni frecuencias, habla a las claras que se debe ver en cada caso, reacción individual mediante, cuál es lo ideal para ese caso. Lo que nunca se debe hacer es quedarse en la dosis alta o baja solo por dogma, sin ver que es lo mejor para el paciente. Lo que nunca se debe hacer es cuestionar a quién usa una dosis diferente a la nuestra. Lo que nunca se debe hacer es hablar de crueldad por usar más veneno o abejas directas. Nuestra razón de ser es el paciente y debemos escucharlo y amoldarnos a sus necesidades, desde nuestro conocimiento.-

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