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| LA APITOXINA
NATURALEZA QUE CURA |
Apitoxina es la cura de enfermedades reumaticas y osteoarticulares,
cancer, esclerosis multiple, y lateral amiotrofica, lesión
nervio ciatico y toda enfermedad autoinmun como en cancer.
La apitoxina, y el profesor nestor urtubey
del pais de la argentina, y el dr. Roberto grand, con experiencia
clinica de 20 años, dan seguimiento clinico cientifico,el
profesor eliseo texón juarez con maestria en apicultura
en méxico, el ingeniero carlos lidwin, experto en apitoxina
se unen cientificamente para realizar la aplicación de
la apitoxina en tratamientos exitosos y curativos en casos de
artritis, nervio ciatico, lumbalgias y dolores articulares,
osteoartrosis, parkinson, envejecimiento, cancer, esclerosis
múltiple, lupus eritematoso y toda enfermedad autoinmune,
encuentran en la apitoxina por su composición bioquimica
la curación de estas enfermedades antes mencionadas,
sin la toxicidad, realizando una vacuna portencializada homeopaticamente
inyectable para ofrecer los beneficios en estas enfermedades
autoinmunes con excelentes resultados hacia la mejoria con tendencia
a la curación.
La experiencia de nuestras clinicas huesline, los tratamientos
integrales tratados desde su causa nos ha dado la pausa de mejorar
clinicamente y en muchos de los casos, revertir y curar este
tipo de enfermedades rompiendo el paradigma de los incurable
desde el punto de vista cientifico, pensamos que las enfermedades
en su inició, la reversión y curación es
mas certera, "la diabetes, la artritis, el cancer, la hipertensión
y demás autoinmunes si son curables, al ser detectadas
en una fase incipiente o temprana, cuando ha evolucionado durante
muchos años, la presencia de alteracion inmunologica
con sus anticuerpos mejora su evolución pero la cura
esa mediano y largo plazo y gradual"
La apitoxína del latín
apis = abeja y del griego toxikón = veneno, es el producto
segregado por dos glándulas, una acida y otra alcalina
ubicadas en el interior del abdomen de la abeja obrera.
Es un líquido transparente,
con olor a miel acentuado y de sabor amargo.
La inyección se produce a través de un aguijón,
normalmente oculto en el interior del abdomen, pero que surge
en forma inmediata ante el primer asomo de peligro para ella
o para la colmena. Los ganglios nerviosos de la cadena abdominal
actúan sobre el depósito, de manera que e! veneno
sigue penetrando en la piel de la víctima, aunque la
abeja muere, hecho que sucede inmediatamente después
de separarse del picado.
Actualmente se han desarrollado métodos de obtención
que no comprometen la vida del insecto mediante colocar en
la colmena una parrilla vidriada conectada a una fuente electrónica
de control, encargada de producir una secuencia de estímulos
muy precisos para que la abeja expulse el veneno, depositándolo
en un lugar desde donde puede extraerse.
Cada
aguijoneada aporta la cantidad de 0,3 miligramos, luego de
extraer la humedad se obtiene 0,1 miligramo, por lo tanto
para conseguir 1 gramo de
veneno seco, es necesario recolectar la apitoxina de unas
10.000 abejas.
Su análisis químico indica un alto contenido
de agua; una histamina (melitina), que es una proteína
relativamente simple; lisolecitina; apamina; adolapín
y dos enzimas (fosfolipasa A2 y Hialuronidasa), además
de ácido fórmico, ácido clorhídrico,
y oligoelementos como hierro, yodo, potasio, azufre, cloro,
calcio, magnesio, manganeso, cobre y zinc.
También se encuentran en ella, sustancias nitrogenadas,
en forma de ácidos volátiles que normalmente
desaparecen en los procesos de desecación.
Las acciones de la Apitoxina son el resultado de la suma
de propiedades de las fracciones que la componen, pero, además,
de la interacción de todas y cada una de ellas, y del
equilibrio biomolecular que existe entre todos sus componentes.
La Historia
Líderes como Carlomagno o Iván El Terrible trataban
sus dolencias con veneno de abejas. La sustancia que se usa
en la actualidad para curar males como reumatismo, ciática,
gota, artrosis, artritis, neuritis, neuralgias, poliartritis
crónica evolutiva y paludismo.
Egipcios, romanos, persas e incas usaban, hace milenios, tanto
veneno de abejas como propóleo, cera y miel para las
enfermedades.
En el Papiro de Ebers (1700 A.C están documentados
algunos de estos usos, al igual que en el escritorio de Aristóteles,
Plinio, Dioscórides, Galeno Hipócrates y demás
eruditos de la antigüedad.
Pero el verdadero padre de la Apiterapia fue Philip Terc
(1844-1915), un médico austríaco que debió
enfrentarse al dogmatismo académico de la Viena del
siglo XIX. Terc era reumático y sufría intensos
dolores articulares.
Un día sentado en su jardín, en 1868, fue atacado
por muchas abejas y a partir de entonces sus dolores comenzaron
a desaparecer. Luego se dedicó a investigar la causa
de su sorprendente cura. Presentó ante la Universidad
Imperial de Viena sus notables conclusiones sobre miles de
pacientes tratados con éxito.
Otros médicos en Francia, Inglaterra y Alemania, siguieron
sus métodos y reafirmaron sus conclusiones.
En 1920 sus trabajos llegaron a Japón, país
en el cual se empezaron a combinar la aupuntura con el uso
de Apitoxina, logrando desde entonces resultados curativos
sorprendentes
El poder anti-inflamatorio del veneno de abeja se debe a la
actuación de tres enzimas: La apamina, eficaz supresora
del dolor, el péptido 401, antiinflamatorio, uno de
los más poderosos conocidos, y la Melitina, que ayuda
al sistema inmunológico a reconocer y no atacar a las
articulaciones, como sucede en el caso de las artritis
El veneno de abejas es 80 veces superior a la morfina como
calmante del dolor, sin poseer los efectos secundarios de
esta (dependencia por su utilización por largo tiempo).
Con esto estamos hablando ya no solo de que es un buen calmante
del dolor, sino de que, es el mayor analgésico conocido
que, además no tiene efectos secundarios.
Ahora, como pregunta mucha gente: "¿pero solamente
calma el dolor o cura también la enfermedad?",
en estos casos hay que saber algunos detalles interesantes,
por ejemplo:
En el caso de artrosis, no solamente alivia el dolor por lo
que antes comentábamos, sino que al estimular la glándula
madre que es la hipófisis, pone en acción todos
los mecanismos del organismo para mejorar la calidad del cartílago
desgastado, lo cual no deja de ser una acción muy importante.
Algunas otras características del veneno de abejas
son: es importante hipoglucemiante, en pacientes insulinodependientes
inclusive, donde el medico que trata esa patología
le termina bajando las dosis de insulina a esos pacientes;
mejora el funcionamiento del hígado, del sistema nervioso
central y periférico, baja la presión arterial,
reduce los niveles de colesterol por la radical limpieza que
producen sangre; corrige arritmias cardiacas; es un gran antialergico
(asma y alergias rebeldes diversas); renueva rápidamente
la circulación sanguínea.
Aplicaciones de la Apitoxina:
La mayor parte de las aplicaciones y usos terapéuticos
de apitoxina, muy difundidos en Rusia y Europa Occidental,
se refieren a la prevención tratamiento natural de
la artritis, esclerosis y reumatismo con ausencia o minimización
de efectos colaterales.
Muchas otras aplicaciones han sido relatadas, incluyéndose
terapias para:
- control y permeabilidad de los vasos capilares;
- disturbios otorrinolaringológicos;
- enfermedades ginecológicas;
- tuberculosis;
- herpes ocular;
- esclerosis múltipla;
- lipemia;
- estimulación de las funciones sexuales;
- infecciones bacterianas y por hongos;
- inhibición a la propagación y metástasis
de células tumorales.
Todas estas propiedades son reales y ampliamente demostradas
y corroboradas en la práctica diaria en todo el mundo,
incluso hay muchas afecciones que quedaron fuera de este escrito.
El veneno de abejas como los demás productos de la
colmena, tienen enormes propiedades en diversos sentidos y,
son una opción excelente cuando uno no encuentra la
solución en terapias convencionales.
PROFESOR ELISEO TEXON JUAREZ
DR. MANUEL FERMIN HUESCA LINCE
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| ARTICULOS |
Apiterapia
La Apiterapia es la ciencia que se ocupa del mantenimiento y/o
restablecimiento de la salud, con el uso de los productos de
la colmena.-
Es muy de tener en cuenta que estos productos son termosensibles
(se afectan por la temperatura), Fotosensibles (se afectan por
la luz) e Higroscópicos (Absorben humedad). Desde la
colmena hasta el paciente, dichos productos deben ser manejados
correctamente, con buenas prácticas a los fines de tener
un producto terapéuticamente completo, ya que de ellos
se esperan mejoras en algo tan importante como es la salud.
Es recomendable el uso combinado de los productos de la colmena,
ya que se potencian entre ellos, multiplicando sus efectos y/o
bajando las dosis. Por ejemplo, los homogeneizados de miel con
propóleos, polen y jalea real.
Cuando hablamos de Apiterapia y productos de la colmena, se
habla de todos ellos, Apitoxina (O veneno), Cera, Jalea Real,
Miel, Polen, Propóleos, Pan de Abejas e incluso el alimento
o papilla larval. El pan de abejas es muy superior al polen,
aunque básicamente es lo mismo. Dicho pan de abejas tiene
mayor procesado biológico, más minerales y una
fermentación láctica que lo predigiere. El alimento
o papilla larval, consiste en extracto (puré) de larvas
de zánganos de 10 días. Dicha papilla es muy rica
en nutrientes, pero muy inferior a la jalea real. Algunos inescrupulosos
la etiquetan como jalea real, la famosa "Jalea China".
Todos los productos de la colmena tienen la capacidad de ser
inmunomoduladores, o sea que corrigen y levantan las defensas,
lo que implica mejoría en cualquier enfermedad y mayor
resistencia en estado de salud. A excepción del veneno,
todos son suplementos dietarios y refuerzan la dieta, incluso
con elementos bastante raros en nuestra alimentación
normal, y que son fundamentales para el buen funcionamiento
de nuestro organismo. La mayoría de ellos tienen efectos
antioxidantes, es decir, capacidad de desintoxicación
y limpieza celular que asegura la no deformación de dichas
células en elementos tumorales y la no parasitación
de las mismas por virus. Una manera de envejecer sin deterioro.-
Si bien hablamos de productos naturales y sin industrialización
o con procesos mínimos, no debemos dejar de tener en
cuenta que algunas, aunque pocas contraindicaciones existen.
En primer lugar la reacción individual o idiosincrasia,
que consiste en una intolerancia específica del individuo
hacia algún producto. Esto es extensivo a todo lo que
existe, no solo a los productos de la colmena, por ejemplo los
que no toleran la lechuga o la manzana, por nombrar dos cosas
naturales, con fama de "saludables". En segundo lugar,
la alergia a la picadura o al veneno de abejas. Dado el funcionamiento
de la colmena y el manejo del apicultor, el veneno impregna
en mayor o menor medida a los otros productos, entonces el alérgico
al veneno debe abstenerse o ser cauto en el consumo de los otros
productos. Específicamente, no se conocen contraindicaciones
generales para la jalea, el polen muy extrañamente puede
dar alguna ligera urticaria. El propóleos puede irritar
pieles sensibles. La miel no debe ser dada a los diabéticos,
en la medida que no lo permita el médico o nutricionista
encargado. En el caso de la cera, hay que tener en cuenta que
sus virtudes terapéuticas son mediadas por la vitamina
A y esta se destruye con el calentamiento, o sea que se debe
consumir cera de opérculos o miel en secciones, pero
nunca la cera fundida.
Son innumerables las patologías que se pueden tratar
con los productos de la colmena, incluso el campo de la cosmética.
También se pueden obtener los mismos en distintas formas
y presentaciones, con distintas concentraciones que será
lo que en definitiva pauta la dosificación en cada caso.
No se puede dosificar sin conocer la concentración de
principios activos. Es aconsejable buscar el producto menos
elaborado, ya que los procesos tienden a neutralizar algunos
efectos y a que los productos tengan la menor cantidad de agregados
posibles. El polen se debe consumir en granos, el propóleos
elaborado en alcohol o en miel. La jalea real fresca y la miel,
preferentemente de origen conocido, que no haya soportado calentamientos.
Recordar que los productos de la colmena tienen gran acción
terapéutica merced a las enzimas que contiene, y estas
comienzan a destruirse a partir de los 40-45º.-
Infórmese y difunda la información. Esté
capacitado para poder discernir lo bueno de lo malo y jerarquice
a los productos de la colmena, no solo para una mejor salud
sino también para mejorar la rentabilidad del sector
apícola.
Dr. Julio Cesar Díaz
Olivos- Buenos Aires
Apiterapia 2
La Apiterapia es la ciencia que se ocupa del mantenimiento
y/o restablecimiento de la salud, mediante el uso de los productos
de la colmena. En una solo frase se agrupa la prevención
con el ideal de la curación.-
El uso de los productos de la colmena, por sus capacidades
inmunoestimulantes, antioxidantes y nutricionales, aseguran
en todo caso una prevención que va más allá
del discurso. Los productos de la colmena tienen acciones
generalizadas, como las ya mencionadas y otras sumamente específicas
que los hacen aptos para tratar un sinnúmero de afecciones,
pero bajo ningún punto de vista "sirven para todo".-
Hoy, cuando las buenas prácticas son obligadas porque
los mercados exigen calidad y ausencia de contaminantes. Hoy
donde un mercado exige la trazabilidad; con más razón
se deben acentuar estas buenas prácticas en todos los
productos de la colmena destinados a la Apiterapia, ya que
de ellos se esperan efectos sobre la salud.
Hablar de buenas prácticas o de control de calidad
en los productos de apiterapia, implica un apicultor capacitado
al que no hay que decirle que no contamine, que no ensucie.
Que los quimiofármacos en la colmena son su perdición
y la pérdida de sus mercados naturales. No hay que
recordarle que algunas de las bacterias que suelen aparecer
en miel, no son propias de la misma y sí de la piel
humana. Pero sí es importante recalcar que los productos
de la colmena son lábiles y pueden sufrir deterioro
en alguna de las fases de llegada al mercado. Los productos
usados en Apiterapia deben su acción terapéutica,
mayormente, a las enzimas que contienen. Se debe saber y recordar
que las enzimas empiezan a degradarse por arriba de los 40º
y los productos a perder su eficiencia terapéutica.-
Todos los productos de la colmena sufren y se deterioran por
la temperatura. Quizás el más delicado es lejos,
la Jalea Real, que debe ser conservada a menos de 4º
y seguir siempre la cadena de frío. El más resistente
es el veneno, que soporta hasta 100º, pero, mientras
más fresco se lo mantenga, mejor es. Entre medio, no
calentar por encima de los 40 o 45º. El propóleos
no necesita calentamiento, tampoco la miel. El polen debe
ser secado preferentemente, a la sombra y con solo corrientes
de aire, o a menos de 50 grados si se usan secadoras industriales.
Bajo ningún concepto se debe usar en Apiterapia un
polen secado al sol.
Ninguno de los productos de la colmena toleran la luz, ya
que la misma los degrada en gran medida, alterando sus estructuras
químicas. Ya se habló de lo negativo de secar
el polen al sol, y el resto de los productos no ameritan exposiciones
a la luz o al sol. Se deben envasar siempre en recipientes
opacos o en vidrio color caramelo.-
Los mismos envases deben ser de cierre hermético, ya
que los productos de la colmena son higroscópicos,
absorben humedad. Ello puede llevar a fermentarlos con suma
rapidez, caso del polen, miel y jalea.
Preferentemente se usará vidrio y no plástico,
ya que si bien no tiene efectos nocivos, puede reaccionar
dando feo gusto a los productos. Estas normativas no solo
deben ser Ley para el apicultor, sino también que deben
ser conocidas por el consumidor para que el mismo pueda elegir
productos genuinos.-
Desde la creación de la Asociación Argentina
de Apiterapia, en abril 2006, se ha ofrecido a los apicultores
que quieran capacitarse en estas prácticas, con el
ofrecimiento de que los miembros de la Asociación necesitan
adquirir productos con respuesta terapéutica; y cuando
la elaboración de los mismos lo amerita, también
se debe hablar de un precio diferencial.
Hoy, cuando los compradores europeos hablan de no adquirir
mieles con restos de transgénicos, en un país
donde la mitad de la producción de miel se hace en
lugares con OGM, debería comenzar a rondar por las
cabecitas de los apicultores la posibilidad de diversificar
su producción. Si aún se tiembla al pensar en
la crisis de los nitrofuranos (preanunciada en 1996), la que
vendrá, transgénicos mediante, se supone que
será peor. Creo innecesario recordar que en 1996 se
habló "de los agoreros de siempre", cuando
Europa ya había emitido sus normativas. Hoy, también
las tiene y solo hay que ser realista y pensar que el futuro
será excesivamente competitivo.-
Yo no invento la realidad, solo la comento. Cord Lludman sí
la inventa...y luego pone el precio.-
Dr. Julio C. Díaz
APITOXINOTERAPIA NO CONVENCIONAL
Dr Julio Cesar Díaz -
Presidente Asociación Argentina de Apiterapia
Buena Esperanza, San Luis, Argentina
El presente trabajo, de comentarios de experiencias clínicas,
solo pretende rescatar algún otro uso del veneno de
abejas, a la vez que generar la inquietud para su uso e investigación
en otras áreas.-
Se mencionan experiencias en picaduras de arácnidos,
ofidios y otros. Como así también su uso en
deportes de alto rendimiento y un especial comentario sobre
las dosis y concentraciones.-
No se sigue la metodología habitual, porque no se trata
de un trabajo de investigación estricta, sino más
bien de un relato. El uso del veneno de abejas como terapéutica,
hace más de una década se encuentra entre mis
recursos, ello sumado al hecho de convivir con las abejas
ha llevado a que las experiencias se amplíen. También,
la realidad de vivir en el campo me ha colocado rutinariamente
en distinta situación que el médico urbano.
La potencialidad del veneno de abejas como terapéutica,
es tan grande que no debemos limitarnos al campo preestablecido
y debemos ser generadores de conocimiento a la vez que ayudamos
a nuestros pacientes.
Muchas veces nos encontramos en situación de no tener
la herramienta necesaria, pero la obligación de hacer
la tarea. La necesidad obliga a echar mano a cualquier recurso,
y siempre tengamos en cuenta que el veneno de abejas no es
"cualquier" recurso sino uno de importancia extrema.
El primer caso se trata de paciente con dolores generalizados
desde hace 4 días, que comienzan súbitamente,
con fiebre, varias horas después de concurrir al apiario.
La fiebre y los dolores articulares se acentúan, el
malestar general cursa con taquicardia, disnea y sensación
de muerte próxima, con dolor al pecho. Al haber una
picadura muy dolorosa en un pulgar, se examina el guante de
apicultor, y entre los aguijones que penetraban se encuentran
los restos de una araña rastrojera, o viuda negra,
Lactrodectus ¿Mactans?. Como la presunción fue
que el veneno de los aguijones había acotado el veneno,
se comienza a tratar con crema de apitoxina y veneno inyectable,
3 X. Los síntomas remiten definitivamente en el término
de dos horas, sin dejar secuelas.
En el segundo caso, se ve inevitablemente la viuda negra sobre
la mano, una fracción de segundo antes de ser aplastada.
Pocos minutos luego de la picadura se comienza con crema de
apitoxina cada 15 minutos, observando el cuadro. El mismo
cursó con dolor en la zona de la picadura por varias
horas, con sensación de pinchazos en articulaciones,
baja de presión y ligera disnea a las dos horas. El
estado general no ameritaba para más que suponer que
los síntomas eran por el stres (susto). En menos de
seis horas el cuadro había remitido totalmente. es
de hacer notar que por las características climáticas
de la zona en cuestión, estos arácnidos nunca
llegan a tener un veneno tan concentrado que pueda poner en
riesgo la vida de la persona picada.
El tercer caso, paciente que comienza con hematuria y al hacer
la historia clínica, refiere un extraño traumatismo
15 horas antes. Todo semejaba una mordedura de Yarará
Chica (Bothrops), y al inspeccionar la zona traumatizada (que
no había sido golpeada) se encuentra un enorme hematoma,
exageración venosa y dos orificios, separados por no
más de tres milímetros. Ante la segura presunción
de una mordedura de Yarará, se comienza con veneno
de abejas inyectable, al no haber suero específico,
abundante hidratación y observación permanente.
El paciente entra en anuria por 15 horas, se hace una pequeña
necrosis en la zona afectada y se sigue la observación
por la presunción de que se trató de un ofidio
muy pequeño; lo cual es obvio por haber sobrevivido
las primeras horas sin tratamiento alguno. Luego de haber
normalizado la función renal, desaparecen los otros
síntomas, fiebre y malestar general, para quedar solo
el dolor en la zona de la picadura. El área quedó
morada por más de dos años, inflamándose
periódicamente, hasta la fecha.
Luego de estas experiencias, surge la pregunta de que si el
veneno es antiinflamatorio y analgésico, ¿porqué
no usarlo como prevención a las molestias de los tratamientos?.
Si bien es cierto que la reacción al veneno es totalmente
individual, no es menos cierto que hay personas que sufren
demasiado con este tratamiento. Sea por el dolor o la picazón
o ardor; pero el inyectable se suele convertir en algo no
deseado. Se comienza a aplicar crema con veneno de abejas,
en la zona a inyectar, 15 minutos antes de ello. Lo que se
ve en primera instancia, es que las molestias disminuyen notablemente
o se suprimen. Luego se comienza la observación en
personas que hacen tratamientos con picaduras directas y en
apicultores. Sea antes de las picaduras (cuando se puede elegir)
o a posteriori. La conclusión en la mayoría
de los casos, es que el veneno es un excelente antídoto
de si mismo, sea en forma preventiva o curativa.
A posteriori se llevó la experiencia a picaduras de
mosquitos, avispas y hormigas, con idénticos resultados.-
Otra alternativa conocida pero no usada del veneno, es su
capacidad para estimular el funcionamiento del cuerpo, merced
a la liberación de cortisol plasmático. Habiendo
tenido a su padre con un cáncer terminal y viendo los
excelentes resultados del veneno, M. comienza a usar el mismo
en una tumoración en su espalda. M. de 32 años
es fisicoculturista. Comienza a notar el incremento de su
rendimiento físico sin prestar demasiada atención
a ello, pese a que consulta si es posible. Informado que si,
solo por curiosidad, comienza con un segundo frasco y anotando
su rutina diaria. Los incrementos superan el 30% y en caso
de los ejercicios de abdominales, pasa a incrementarlos más
de un 50%. Otros compañeros de gimnasio, realizan similar
experiencia con similares resultados. A este respecto solo
faltaría dosar los niveles de cortisol a los fines
de ver si los mismos se encuentran dentro de los parámetros
para no ser considerados como doping.
La experiencia es similar a la que refieren muchos apicultores
que trabajan, que más de una vez, por el calor, lo
pesado de la tarea, la deshidratación y la suma del
cansancio, cometen algún error que significa varias
decenas de picaduras. Luego de los primeros 5 minutos, que
suelen cursar con hipotensión y mareos, llega "el
segundo aire" y pese a que nada cambió de las
condiciones habituales, ahora sobran fuerzas y lucidez para
seguir con la tarea.-
El uso del veneno, sus concentraciones, dosis y frecuencia
fue, es y seguirá siendo una cuestión personal
de cada apiterapeuta. Lo insólito a registrar es que
los resultados no varían demasiado si usamos una concentración
uno en mil, o en diez mil o en cien mil. Quizás la
diferencia más notable de las concentraciones altas,
se el mayor efecto analgésico local, referido sistemáticamente
por los pacientes.-
El efecto general, aparentemente no varía demasiado,
lo que hace pensar que los mecanismos que pone en marcha el
veneno, serían bastante independientes de la dosis
o concentración usada. Ahora bien, ¿entonces
porqué usar concentraciones altas?. Por un lado, lo
dicho anteriormente, una cuestión de escuela. Por otro
lado, la plena seguridad de que al paciente, a más
de una respuesta sobre su estado de salud, se le da la posibilidad
de sentirse y funcionar mejor, que es dosis dependiente. Finalmente,
por el hecho de saber que de acuerdo a sus componentes y a
la velocidad con que los mismos son metabolizados, mientras
más alto sea el nivel de veneno, más respuesta
habrá en ese organismo.-
Es obvio que cada caso debe ser visto sin generalizaciones.
No escapa a la experiencia de nadie, que en personas muy degradadas,
carentes de fuerzas o en cuadros muy terminales, se establece
una conexión directa entre la dosis de veneno-respuesta
del organismo-reservas de energía. En estos casos,
la utilización de concentraciones altas, es contraproducente.-
La mayoría de los pacientes que se reciben, ya han
pasado por todo el sistema médico y folclórico,
han perdido tiempo y arruinado su salud con tratamientos perniciosos.
Sea por ello o por la gravedad del cuadro, desde el punto
de vista humano, no amerita comenzar con dosis bajas para
ir subiendo a posteriori. Esto, como la preparación
previa con polen, miel, propóleos y jalea, pueden ser
de altísima eficiencia, pero, insisto, en no todos
los casos se dispone de este tiempo preparatorio o simplemente
encontramos a la persona con dolor y este debe ser quitado
sí o sí, para que pueda empezar la recuperación.-
No se pretende que esto sea la verdad absoluta, solamente
es una forma de trabajo eficiente, que ha sido variada y experimentada
a través de los años, y que simplemente se demostró
como la mejor en mi caso. El echo de que no exista un protocolo
de tratamiento, ni de concentraciones, ni dosis ni frecuencias,
habla a las claras que se debe ver en cada caso, reacción
individual mediante, cuál es lo ideal para ese caso.
Lo que nunca se debe hacer es quedarse en la dosis alta o
baja solo por dogma, sin ver que es lo mejor para el paciente.
Lo que nunca se debe hacer es cuestionar a quién usa
una dosis diferente a la nuestra. Lo que nunca se debe hacer
es hablar de crueldad por usar más veneno o abejas
directas. Nuestra razón de ser es el paciente y debemos
escucharlo y amoldarnos a sus necesidades, desde nuestro conocimiento.-
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