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CÉLULAS MADRES ADULTO: MÉDULA
ÓSEA
De los potenciales beneficios extraíbles de la células
madre adultas, muchos científicos tienen dudas. Sin embargo,
existe un tejido fuente de estas células madre, que la gran
mayoría de los científicos consideran como la más
prometedora: la médula ósea. En los últimos
meses hemos visto publicar decenas de artículos científicos
que demuestran la versatilidad de las células madre obtenidas
de la médula ósea para reparar tejidos dañados
de muy diversa estirpe.
Actualmente en muchos lugares se utilizan estas células
madre para la recuperación del sistema inmunológico
y hematopoyético, tanto en pacientes tratados con quimioterapia
y con disminución de las defensas secundarias al tratamiento,
como en pacientes con neoplasias hematológicas.
VERSABILIDAD DE LAS CELULAS MADRES
DE MÉDULA ÓSEA
Varios experimentos en animales han reforzado las posibilidades
terapéuticas de la CELULAS MADRE DE ADULTO. Citamos ahora
4 artículos que demuestran que las células madre de
Médula ósea son sin duda una opción muy esperanzadora.
Así, se ha publicado recientemente un artículo en
el que
se obtuvieron células nerviosas de células de médula
ósea. En abril de 2001 dos grupos de trabajo (New York Medical
College y el National Human Genome Research Institute Bethesda,
Maryland-) publicaban que células madre de médula
ósea, eran capaces de regenerar músculo cardíaco
dañado . Para ello provocaron áreas de infarto, mediante
embolización de una arteria coronaria, a corazones de 30
ratones hembra. Posteriormente inyectaron células de médula
ósea procedentes de ratones macho en las zonas sanas colindantes
con el tejido cardíaco de las hembras infartadas.
Nueve días después de la inyección, las células
trasplantadas estaban formando nuevo tejido cardíaco células
musculares, células nerviosas de conducción y vasos
sanguíneos- en 12 de los 30 ratones. Este artículo
ha demostrado dos cosas. Por un lado, que las células madre
adultas son capaces de convertirse en células de diversas
estirpes (son pluripotenciales). Por otro lado, se ha demostrado
que las células madre adultas (en este caso de la médula
ósea) tiene capacidad de reconocer y localizar el lugar del
organismo donde se ha producido el daño, viajando a través
del tejido sano hasta la zona del daño.
Los autores afirman que aunque la tasa de éxitos no fue
extremadamente alta ( de 30 ratones, se curaron 12), es posible
que el uso de ésta técnica en el hombre tenga mejores
resultados, pues no existiría la dificultad de trabajar con
órganos minúsculos que laten a 600 pulsaciones por
minuto. También hablan de la posibilidad de rechazo inmunológico
de las células trasplantadas por razón de que éstas
procedían de ratones macho, y eran transferidas a hembras.
Los autores afirman no ver ningún inconveniente en usar esta
técnica en humanos.
En otro estudio (Universidad de Columbia), se aislaron células
de la médula ósea de voluntarios. Posteriormente se
inyectaron estas células a ratas a las que se había
provocado infartos cardíacos. Dos semanas después
de la inyección, los investigadores comprobaron que capilares
formados por células endoteliales humanas representaban el
25% de los capilares del corazón. Cuatro meses después,
las ratas que habían sido inyectadas con las células
humanas presentaban considerablemente menos tejido cardíaco
cicatricial y una mejor función cardíaca que las ratas
no tratadas con células de médula ósea humana.
El 24 de agosto de 2001, científicos de la Universidad de
Düsseldorf han declarado que han conseguido una mejora
espectacular en un hombre que padecía un infarto, injertándole
células madre obtenidas de su propia médula ósea.
Los médicos afirman que tras inyectar estas célula
madre de médula ósea en la zona infartada del corazón,
éstas han evolucionado hasta convertirse en tejido muscular
cardíaco, mejorando considerablemente la función cardíaca
del paciente: en la actualidad el área de corazón
dañada se ha reducido casi una tercera parte y el funcionamiento
del corazón ha mejorado sensiblemente. Meses antes,
en Paris, el equipo del Dr. Menasche había realizado el mismo
experimento, con la salvedad de que las células inyectadas
eran mioblastos, es decir, células inmaduras extraidas directamente
del músculo de la pierna, en vez de células de la
médula ósea.
Otro experimento ha reafirmado en su postura a los científicos
que abogan por las células madre de médula ósea
como uno de los principales tejidos fuente para la reparación
de estructuras corporales dañadas. En este estudio (Universidad
de Yale), se muestra como una única célula de medula
ósea de ratón adulto puede multiplicarse y dar lugar
a pulmón, hígado, intestino y piel. El experimento
consistió en un doble transplante medular. Se inyectaron
células de médula ósea de ratón marcadas
con una proteína fluorescente verde, en el torrente sanguíneo
de ratones hembra que habían recibido una dosis de radiación
mielotóxica letal (que destruyó gran parte de las
células de la médula ósea). Dos días
después, mataron los ratones receptores, aislando células
marcadas de verde que se habían instalado en su médula
ósea. Posteriormente inyectaron en ratones radiados, una
sola de las células marcadas de verde junto con células
de la médula ósea de los ratones hembra que sobrevivieron
al menos un mes. Once meses después del segundo trasplante,
los científicos mataron a los ratones supervivientes, encontrando
células de la progenie de la célula inyectada en pulmón,
piel, intestino, hígado, así como hueso y sangre.
Esto podría demostrar que una célula madre de médula
ósea puede probablemente dar lugar a cualquier tipo celular.
Aunque la médula osea es un órgano asequible, a veces
las técnicas de estimulacón farmacológica de
la médula ósea para la recolección de células
madre en donantes, no son efectivas, y hay que proceder a recoger
estas células directamente por punción, maniobra que
no deja de ser traumática. Por ello, muchos investigadores
abogan por buscar células pluripotenciales de órganos
todavía más accesibles. Así, un equipo de investigadores
canadienses, de la Universidad McGill, Montreal, ha conseguido obtener
células de de distintas estirpes celulares (células
endoteliales, musculares, adipocitos) a partir de células
madre- de piel. Recordemos el anuncio de PPL .
Kocher AA et al.; "Neovascularization
of ischemic myocardium by human bone-marrow-derived angioblasts
prevents cardiomyocyte apoptosis, reduces remodeling and improves
cardiac function"; Nature Medicine 7, 430-436; April 2001.
Diario El Pais, 15/08/2001
Krause DS, Theise et al.; "Multi-Organ, Multi-Lineage Engraftment
by a Single Bone Marrow-Derived Stem Cell"; Cell 105, 369-377;
May 4, 2001
CÉLULAS HIJAS Y CÉLULAS
MADRES
Si existe un objetivo primordial en la investigación con
células madre, este es el conseguir descifrar los mecanismos
para la obtención de un determinado tejido diferenciado,
a partir una célula madre indiferenciada. Los artículos
hasta ahora publicados en esta línea, sugieren que no será
fácil producir poblaciones celulares puras de un determinado
tejido, requisito que será necesario para garantizar la seguridad
de las terapias celulares para la regeneración o sustición
de órganos.
Otro de los grandes debates científicos gira en torno a
la necesidad de marcar unas pautas, aceptadas en consenso por la
comunidad científica internacional, que marquen con certeza
el que una célula hija de una célula madre tanto
adulta como embrionaria-, efectivamente se ha transdiferenciado
a una célula de una estirpe celular diferenciada y distinta
de aquella a la que pertenecía su progenitora (la célula
madre). En la acualidad se han puesto en duda algunos criterios
hasta ahora usados para ver la versatilidad de las células
madre, como la detección de marcadores de superficie (en
el caso de estudio in-vitro o in-vivo), o el aislamiento de algun
grupusculo celular identificado por su morfología celular,
dentro de un tejido (estudios in-vivo). Muchos expertos están
presionando para que el criterio de clasificicación de las
distintas progenies de una célula madre sea el de la funcionalidad
celular, propia de ese tipo celular. Modernas técnicas como
la búsqueda de perfiles genéticos o proteicos, junto
con los tradicionales estudios de morfología celular y microscopía
electrónica, pueden ayudar a confirmar la diferenciación
y la funcionalidad de esas células hijas. Del mismo modo,
muchos de los artículos publicados sobre células madre,
tanto adultas como embrionarias, identificaban a estas células
tan sólo por algunos marcadores celulares de indiferenciación.
La Food and Drug Administration (FDA) de EEUU ha anunciado que serán
necesarios rigurosos estudios para pasar las investigación
con células madre de la fase experimental, a la fase clínica
con pacientes.
CÉLULAS MADRES EMBRIONALES:
EL DEBATE
En la actualidad algunos autores afirman que los informes sobre
los avances en las investigaciones con células madre de adulto,
han sido sobreinterpretadas por la prensa, dándole mayor
valor y trascendencia de la que realmente tienen. Goodell et al,
recientemente han publicado que han conseguido desarrollar y hacer
crecer una pequeña cantidad de células cardíacas
a partir de células de médula ósea en un corazón
sano, afirmando que esa pequeña cantidad sería insuficiente
para poder ofrecer un posible valor terapéutico.
De esta forma expresaban su escepticismo respecto a las células
madre de adulto: " Si se lee la literatura, se dice que las
células madre de adulto lo pueden hacer todo. Pero si se
revisa críticamente esta literatura, muchos dudamos de las
principales conclusiones de estos estudios. Y es que cuando uno
quiere ver algo, termina viéndolo".
Sin embargo, otros científicos anuncian con entusiasmo que
los continuos descubrimientos sobre las células madre adultas,
son muy esperanzadores. Así, el equipo liderado por Theise
publicaba15 en un artículo las virtudes regenerativas de
una sólo célula madre de médula ósea,
que transferida a un organismo dañado distinto del que procedía,
prendía y regeneraba tejidos de múltiples órganos.
Afirman esperanzados que se ha demostrado que una célula
de médula ósea tiene cuatro veces más capacidad
de prender en un tejido dañado, que en un tejido sano (tejido
sobre el que trabajó Goodell).
CELULAS MADRES EMBRIONARIA EN ESCENA
EN LOS ESTADOS UNIDOS
Clonación terapéutica, investigación con células
madre embrionarias, manipulación genética de embriones,
selección embrionaria y diagnóstico preimplantatorio
(elección del sexo, cribaje de enfermedades hereditarias)...
Los nuevos retos que se abren ante nuestros ojos, que tan amplio debate
y controversia social suscitan, se plantean de formas distintas en
los diferentes países y gobiernos. A nadie se le escapa que
Estados Unidos representa un lugar clave, uno de los más importantes
campos de batalla del debate actual. Es precisamente aquí donde
se encuentra la más sofisticada industria biotecnológica.
Por otro lado en EEUU, es conocido que a pesar de que el aborto es
legal desde hace más de 20 años, la interrupción
voluntaria del embarazo sigue siendo un punto importante de fricción
social. Las nuevas cuestiones éticas que se abren ahora, al
involucrar la manipulación y destrucción del embrión
en sus estadios iniciales, se solapan con el debate del aborto, siendo
igualmente rechazadas por un gran sector social.
Hoy en día el debate sobre la investigación en el
ámbito de la genética y la transgenia se ha reducido
al ámbito académico privado. La información
que se ha dado al exterior proviene de científicos entusiasmados,
y han sido divulgados por periodistas poco duchos en estos temas,
lo que ha contribuído a una desinformación y una desorientación
social importante.
En un artículo publicado en The Economist , se analizan
los posibles sesgos creados en la opinión publica en torno
a estos temas, y los atribuye a diversas causas. Por un lado al
vertiginoso ritmo de los descubrimientos en este campo, y por otro
lado a la dificultad de digerir las consecuencias éticas
de estos nuevos experimentos, así como la dificultad de desarrollar
legislaciones que se adelanten a regular estas investigaciones.
A todo esto se unen los ingentes intereses económicos que
persiguen las grandes empresas farmacéuticas y de biotecnología,
que se materializan con la creación de licencias para el
uso y cultivo de estas células embrionarias, así como
las controvertidas y enormemente criticadas patentes de genes; también
se menciona en el artículo, la escasa e incorrecta divulgación
de estos avances científicos, sin duda una meta difícil.
A pesar de ello, en una encuesta desplegada por CNN/Time se encontró
que el 67% de los americanos pensaban que la clonación de
animales era una "mala idea"; el 90% estaba en contra
de la clonación de hombres, el 68% se oponía a la
clonación incluso con el fin de producir órganos vitales
para salvar vidas, y un 76% se oponía a la clonación
humana para que parejas estériles pudieran tener hijos.
El artículo cita a Leon Kass, experto en Biopolítica
y catedrático de ética de la Universidad de Chicago,
como uno de los promotores de una iniciativa para la mayor y mejor
divulgación de estos temas. Kass afirma que no será
una labor fácil desarrollar políticas prudentes que
regulen estas nuevas tecnologías, evitando el atropello de
la dignidad de ningún ser humano aún en sus estadíos
más iniciales, y al mimo tiempo estar abierto al avance científico
y al desarrollo de nuevas tecnologías contra enfermedades
hasta ahora incurables. Kass se muestra escéptico al reconocer
que para conseguir este objetivo, hay que "luchar contra una
gran cantidad de dinero, contra el prejuicio generalizado de que
esta mal intentar impedir que alguien haga una determinada cosa,
o desarrolle una determinada labor,y en muchos casos, luchar contra
el instinto natural del temor a la muerte", que muchos aseguran
que será posible retrasar con estas nuevas tecnologías
incipientes. Meses más tarde, Leon Kass será nombrado
coordinador de la comisión supervisora del gobierno de los
Estados Unidos para la investigación con células madre.
El 9 de agosto de 2001, GW Bush, presidente de los Estados Unidos,
en una intervención histórica, televisada para todo
EEUU, anunció su decisión de permitir únicamente
la concesión de fondos federales para la investigación
con células madre embrionarias ya existentes, fruto de antigua
destrucción de embriones sobrantes de centros de reproducción
asistida. Confirmó que no subvencionará las investigaciones
con células madre procedentes de embriones destruídos
posteriormente a la fecha de su intervención. En su comparecencia
Bush habla de que en ese momento, y tras un inventario realizado
por el equipo del Departamento de Salud y Servicios sociales estadounidense,
existían en el mundo más de 60 líneas celulares
en cultivo en proliferación indefinida, procedentes de embriones
destruidos por investigadores privados de distintas partes del mundo.
A continuación citamos las 10 compañías y laboratorios
de investigación que están desarrollando células
madre embrionarias humanas, que cumplen los criterios de Bush:
BresaGen Inc, Atenas, Grecia: 4
CyThera Inc, San Diego, California, EEUU: 9
Karolinska Institute, Estocolmo, Suecia: 5
Monash University, Melbourne, Australia: 6
National Center for Biological Sciences, Bangalore, India: 3
Reliance life Sciences, Mumbai, India: 7
Technion-Israel Institute of Technology, Haifa, Israel: 4
University of California, San Francisco: 2
Göteborg University, Göteborg, Suecia: 19
Wisconsin Alumni Research Foundation, Madison, EEUU: 5
Numerosas cuestiones se han planteado en los círculos científicos
desde este anuncio. Existen muchas dudas sobre la calidad de estas
células, así como sobre los posibles conflictos que
puedan surgir en torno a la propiedad intelectual de estas líneas
celulares.
En los días posteriores al comunicado del presidente, algunos
investigadores denunciaron que muchas de esas líneas celulares
estaban contaminadas por células de ratón. Efectivamente,
una técnica muy generalizada para el desarrollo y la proliferación
en estadios de indiferenciación de este tipo de células,
es su cultivo encima de otros cultivos de células de ratón,
que favorecen con la secreción de factores de crecimiento,
la proliferación de las células madre embrionarias
(que se conozca, sólo una empresa americana, posee una patente
para la proliferación ilimitada de células madre sin
necesidad de suplementos de células de ratón). Estos
mismo investigadores afirman, que para cuando se quiera pasar de
la fase experimental a la fase de ensayos clínicos con humanos,
las autoridades sanitarias (Food and Drug Administration-FDA), exigirán
que se apliquen en los trasplantes con este tipo de células,
los extremadamente restrictivos criterios existentes para el trasplante
a humanos de órganos de animales. Es decir, estas investigaciones
serán incluidas en el grupo de los xenotransplantes. A raíz
de esto, el Secretario del Departamento de Salud norteamericano,
Tommy G Thompson, ha afirmado que estas investigaciones no son estrictamente
xenotransplantes, y que no serán tratados como tales, ahora
bien, si se deberán descartar la posible transmisión
de virus de ratón al hombre
Así mismo, ha sido
bastante sonada las declaraciones de un Senador demócrata
en las que afirmaba que la información de la que gozaba el
presidente cuando tomó la decisión era incompleta,
y que sólo la tercera parte de las 64 líneas celulares
estaban preparadas para su uso en el laboratorio.
El 11 de septiembre de 2001, la Academia Nacional de las Ciencia
de EEUU, sacaba a la luz un informe en el que recomendaba la cesión
de fondos federales para la creación de nuevas líneas
de células madre embrionarias.
Otro de las críticas que ha recibido el discurso de GW Bush,
ha sido el referente a los problemas que se avecinan con los derechos
de propiedad intelectual de las distintas líneas celulares.
El pasado septiembre, Thompson tranquilizó a aquellos sectores
de la comunidad científica que se inquietaron con el asunto
de las patentes, las licencias y los incentivos comerciales, que
podrían dificultar la libre investigación con las
líneas de células madre existentes. Tras adoptar un
reciente acuerdo con el gobierno federal, investigadores de los
Institutos Nacionales de Salud (NIH), y de las Universidades tendrán
acceso libre a las cinco líneas celulares deasarrolladas
en WiCell Research Institute, un brazo de Wisconsin Alumni Research
Foundation.
Dignas de mencionar son algunas voces que se levantan por encima
del debate científico y ético en torno al uso o no
de embriones como base de las nuevas líneas de la medicina,
que hacen un llamamiento a la prudencia. Denuncian la tendencia
que existe a caer en el anuncio de falsas esperanzas para la curación
de enfermedades hasta ahora incurables (Alzheimer, Parkinson, Diabetes...),
dando a la opinión pública la impresión de
que los tratamientos con células madre y con clonación
terapéutica llegarán en cuanto se liberalicen las
trabas actuales, tanto sociales como económicas, que frenan
las investigaciones con células madre.
CÉLULAS MADRES ADULTO : CASO
DUSSELDORF
Médicos alemanes curan el corazón de un infartado con
células madre de su propia médula
Científicos de la Universidad de Düsseldorf aplican
el método por primera vez en el mundo
E. DE B. / AGENCIAS | Madrid / Berlín
Científicos de la Universidad de Düsseldorf han conseguido
una 'mejora espectacular' en un hombre que padecía un infarto
injertándole células madre obtenidas de su propia
médula ósea. Los médicos inyectaron las células
en la zona dañada del corazón, donde suponen que han
evolucionado hasta convertirse en tejido muscular cardiaco. Aunque
el equipo del doctor Bodo Eckehard Strauer sólo presentó
ayer el resultado de este caso, fuentes de la universidad alemana
declararon que hay otros seis pacientes que están siguiendo
el mismo tratamiento.
Un hombre de 46 años ha sido el beneficiario del primer
autotrasplante de células madre con fines terapéuticos.
El alemán padeció un infarto agudo de miocardio en
marzo, lo que 'destruyó gran parte de la pared del lado izquierdo
de su corazón', según explicaron ayer portavoces de
la universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf.
Hace diez semanas, los científicos del equipo del director
de la clínica universitaria, Bodo Eckehard Strauer, le extrajeron
células madre de la médula ósea y se las inyectaron
cerca de la parte del músculo cardiaco infartado. La preparación
de las esas células se realizó en un solo día.
En la actualidad, 'el área de corazón dañada
se ha reducido casi una tercera parte y el funcionamiento del corazón
ha mejorado sensiblemente', afirmó Strauer.
El cardiólogo señaló ayer que la explicación
lógica de esta mejoría es que las células madre
se han convertido en células cardiacas, pero que todavía
no se han realizado las pruebas para confirmar esta hipótesis.
Esta transformación en músculo cardiaco se habría
producido simplemente al interpretar correctamente las células
madre los mensajes químicos provenientes de las células
cardiacas circundantes.
El tratamiento ensayado por los científicos alemanes es
doblemente llamativo por su eficacia y por su sencillez, ya que
no requiere cirugía. Para obtener las células de la
médula espinal sólo hubo que someter al paciente a
una anestesia local, con lo que se evitan riesgos para su corazón
enfermo. Para implantarlas, bastó con inyectarlas cerca de
la parte dañada del corazón. La universidad de Düsseldorf
recordó ayer que Strauer es uno de los pioneros mundiales
en intervenciones cardiacas sin cirugía.
El método ensayado en Düsseldorf tiene la ventaja de
que utiliza células madre del propio paciente, con lo que
se evitan los riesgos de rechazo. La médula ósea es
una fuente conocida de este tipo de material biológico, aunque
los científicos dudan de que sea capaz de producir todo tipo
de tejidos.
Esta capacidad, en cambio, sí que se reconoce a las células
madre embrionarias, pero su utilización tiene el inconveniente
de que supone la destrucción de los embriones, lo que cuenta
con una seria oposición por razones éticas.
Pese a la precaución expresada por Strauer a la hora de
hacer público su experimento, la hipótesis de que
las células madre se han transformado realmente en células
funcionales de músculo cardiaco está avalada por ensayos
anteriores. Un estudio publicado en la revista Nature el pasado
5 de abril por científicos del Medical College de Nueva York
y el Proyecto Genoma demostraba que las células madre reconstruían
corazones infartados de ratones. Los expertos estadounidenses habían
provocado el infarto mediante una estenosis en el corazón
de los roedores. Después les habían inyectado células
madre obtenidas de su médula. De acuerdo con los resultados
del ensayo, el tejido cardiaco se reconstruía hasta en un
68%, el doble de lo que ha conseguido Strauer hasta ahora.
La investigación de Anversa y sus colaboradores sí
que demostró que el origen del nuevo tejido cardiaco que
crecía en los ratones se debía a las células
madre inyectadas. Además, comprobaron que la transformación
del material trasplantado se realizaba de forma ordenada y diversificada:
se reconstruían los miocitos del músculo cardiaco
y las células endoteliales de los vasos sanguíneos.
El director del proyecto estadounidense, Piero Anversa, explicó
que el método sólo había tenido éxito
en 12 de los 30 ratones a los que se les había provocado
el infarto, pero achacó este alto porcentaje de fallos a
la dificultad de trabajar con órganos tan pequeños
y que laten tan deprisa (600 veces por minuto, casi diez veces más
rápido que un corazón humano).
En cambio, Anversa ya vaticinó lo que Strauer parece haber
conprobado. 'No veo una sola razón por la que esta técnica
pudiera fallar en humanos', declaró hace cinco meses a estediario.
Pese a su confianza, el director del equipo estadounidense afirmó
que esperaba empezar los ensayos en humanos en tres años.
Demasiado tarde, si se confirman los resultados anunciados ayer
por Strauer y su equipo.
El País, Sábado, 25 de agosto de 2001
CÉLULAS MADRES ADULTO :
CASO MANASCHÉ (FRANCIA)
Transplante de mioblastos en el fallo cardíaco.
Myoblast transplantation for heart failure
P. Menasché, et al Hospital Bichat Claude Bernard. Paris,
France.
El transplante intramiocárdico de músculo esquelético
se ha demostrado en estudios experimentales que mejora la función
cardíaca tras el infarto. Publicamos el éxito de este
procedimiento en un paciente con fallo cardíaco isquémico
severo. Implantamos mioblastos autólogos de músculo
esquelético en la cicatriz postinfarto durante una cirugía
de bypass coronario de zonas distales de miocardio. Cinco meses
después, se demostró evidencia de contracción
y viabilidad de la cicatriz tratada, con ecocardiografía
y con PET (positron emission tomography). Aunque estos resultados
son prometores, requieren validación con estudios adicionales
A pesar de los avances médicos y quirúrgicos, el
fallo cardíaco, sobretodo de origen isquémico, es
la patología que más frecuentemente condiciona la
vida de estos pacientes. La patofisiología de esta enfermedad
es multifactorial, aunque la pérdida de células cardíacas
-que no se pueden regenerar-, es el principal factor que juega.
El injerto de células musculares en un miocardio dañado
es una acercamiento prometedor para el tratamiento del fallo cardíaco.
Nosotros, y antes de nosotros otros, hemos mostrado la eficacia
del trasplante intramiocárdico de miocardiocitos fetales
y mioblastos esqueléticos autólogos en el modelo animal
de fallo cardíaco isquémico. Los Mioblastos también
conocidos como células satélites-, que normalmente
descansan en un estado de latencia en la memebarana basal de las
fibras musculares maduras, tienen propiedades que pueden ser usadas
con fines clínicos: origen autólogo, facilidad para
la proliferación en cultivo in-vitro, exclusiva diferenciación
en células musculares, alta resistencia a la isquemia.
Un varón de 72 años presentó fallo cardíaco
refractario (New York Medical Assosiation class III) debido a un
infarto de miocardio inferior extenso, y a un infarto crónico
anterolateral sufrido en el pasado. La fracción de eyección
media en la ecocardiografía era del 21% (DE 2, media de cinco
mediciones realizadas en 10 meses antes de la cirugía) con
una extensa aquinesa de la pared posterior y una hipoquinesia severa
de la pared anterior y lateral. La ausencia de viabilidad de la
pared posterior del ventrículo lateral se expresaba por una
persistente aquinesia tras la administración de baja dosis
de dobutamina. Una respuesta bifásica (viabilidad refleja
e isquemia), fue observada en la pared anterolateral con el uso
de baja y alta dosis de dobutamina.
La falta de viabilidad de la pared posterior se confirmo con el
PET (I-glu), sin embargo, se observó la viabilidad de las
áreas anteriores y laterales del ventrículo izquierdo.
La coronariografía mostró oclusión de la descendente
anterior izquierda en su porción proximal, con relleno distal
por colaterales, una importante estenosis de la rama diagonal, y
oclusión proximal de la coronaria derecha. Estos hallazgos
eran una indicación clara para la revascularización
miocárdica anterolateral. Debido a la severidad del fallo
cardíaco y a la ausencia de viabiliad de la pared posterior
del ventrículo izquierdo, tomamos la decisión de intentar
optimizar los efectos de la cirguía de bypass mediante el
trasplante de mioblastos en la pared posterior del ventrículo
izquierdo para mejorar la función cardíaca. Este procedimiento
fue aprobado por nuestro comité de ética asistencial.
El paciente recibió una completa información sobre
el procedimiento y posteriormente el consentimiento informado por
escrito.
Tras la aplicación de anestesia local, tomamos una biopsia
del vasto externo a través de una incisión de 5 cm.
Tras tratar la muestra, colocamos la suspensión celular en
un medio de cultivo músculo-específico. Calculamos
el número total de células. Tras dos semanas, la biopsia
muscular cultivada estaba constituida por un total de 800*106 células,
de las que el 65% eran mioblastos (identificados por citometría
de flujo como CD56 positivas). Todos los controles microbiológicos
fueron negativos. Dos semanas posteriormente a la biopsia, se realizó
la cirugía de bypass, con medida profiláctica de inserción
de balón de contrapulsación intraaórtico. Antes
de la inserción, el gasto cardíaco era de 1 litro/minuto
con una saturación venosa de oxígeno del 55%.
Reperfundimos las arterias coronarias diagonal y descendente anterior
con la vena safena y la arteria mamaria interna izquierda respectivamente,
bajo circulación extracorporea y cardioplejia. El área
del infarto fue entonces fácilmente visualizada en la pared
posterior del ventrículo izquierdo. Inyectamos 33 suspensiones
celulares, diluídas en 5ml de albúmina en el interior
y la periferia de los puntos blancos de la necrosis con una aguja
de 17 G diseñada específicamente para permitir la
creación de canales subepicardicos en un patrón vesicular.
El tiempo de clampaje aórtico fue de 56 minutos, de los que
16 se reservaron a las inyecciones celulares. No se produjeron sangrados
en los lugares de punción. Tres días después
de la cirugía se retiraron el soporte médico y mecánico
del paciente. El paciente se recuperó sin incidencias y fue
dado de alta días después de la cirugía.
En cinco meses de seguimiento se demostró una mejoría
del estado clínico del paciente, pasando a la clase II de
la NYHA. El régimen de medicación no sufrió
modificaciones. No se desarrollaron arritmias en un Holter 24 horas.
En cuatro estudios seriados de ecocardiografía mensuales
desde la cirugía, mostraron que la fracción eyección
media del ventrículo izquierdo era del 30% (DE 1). La contractilidad
segmentaria había mejorado tanto para la pared anterior como
la posterior, demostrándose que se podía contraer
(el acortamiento sistólico se incremento desde indetectable
antes de la cirugía, hasta el 40% después). Otros
hallazgos ecocardiográficos incluían la aparición
de un gradiente de velocidad transmiocárdica con imagen doppler
y un incremento de la contractilidad del ventrículo izquierdo
en su pared posterior tras la administración de dobutamina.
El PET mostró una clara imagen de captación de trazador
en la pared posterior, con una tasa de actividad entre la pared
y el septo, que había incrementado de 0.5 antes de la cirugía,
a 0.7 después, que refleja actividad metabólica de
nueva instauración en un área de cicatriz postinfarto
previamente no viable.
Estos resultados sugieren que la mejora de la función del
área cicatricial se debe probablemente al injerto de mioblastos.
Los datos pueden haberse modificado por la asociación de
revascularización miocárdica. No obstante, nuestro
uso combinado de ecocardiografía y PET se opone a este argumento
porque incluso un incremento de la perfusión después
de la cirugía por colaterales originadas por las áreas
puenteadas (bypass), no se esperaría que causaran recuperación
funcional de un área que no mostraba captación del
trazador antes de la cirugía.
Nuestros hallazgos muestran la utilidad del trasplante de mioblastos
autólogos en infartos de miocardio en humanos. Se necesitan
el seguimiento prolongado de muchos pacientes para asignar con seguridad
los casos, antes de que ensayos de control de eficacia puedan llevarse
a cabo para determinar el papel del transplante de mioblastos esqueléticos
autólogos para el tratamiento del fallo cardíaco isquémico
severo.
P.Menasché et al. Myoblast transplantation for heart failure.
The Lancet. 357, 279-80 (2001)
CÉLULAS MADRES ADULTO : CASO
NY Médical School. USA
Células de médula ósea regeneran miocardio infartado
Bone marrow cells regenerate infarcted myocardium
D.Orlic, P.Anversa et al. Departamento de Medicina, New York Medical
School.USA
Rama de Biología y Genética molecular, NHGRI, y Laboratorio
de Biología molecular, NIH, Bethesda, Maryland. USA
D. Orlic, P.Anversa. Bone marrow cells regenerate infarcted myocardium.
Nature 410, 701-5 (2001)
El infarto de miocardio conlleva la pérdida de tejido y
el deterioro de la función cardiaca. Los miocitos supervivientes
son incapaces de restaurar el tejido necrótico, y el corazón
postinfartado se deteriora con el tiempo. El daño en un órgano
diana es captado por las distantes células madre, que migran
al lugar del daño, y desarrollan diferenciación alternativa
de estas células madre. Estos sucesos promueven la reparación
estructural y funcional. El alto grado de plasticidad de estas células
madre nos llevó a estudiar si este miocardio muerto era capaz
de ser restituido con el trasplante de células de medula
ósea en ratones infartados. Clasificamos células de
medula ósea de linaje negativas (Lin- ) es decir células
que carecían de los marcadores propios de las células
que se sintetizan y/o se derivan directamente de la médula
ósea, como por ejemplo, linfocitos, eritrocitos, plaquetas-
en ratones macho transgénicos que expresaban la proteína
verde fluorescente, y también las clasificamos según
la expresión del marcador c-kit (este marcador es una proteína
cuyo ligando es el Factor Stem Cell SCF, expresado por las células
con características de pluripotencialidad). Posteriormente
al daño coronario, las células Lin- c-kitpos fueron
inyectadas en el músculo contractil que delimitaba con la
zona infartada. En este estudio demostramos que miocardio de nueva
creación ocupaba el 68% de la porción infartada del
ventrículo nueve días después del trasplante
de células de médula ósea. El tejido en desarrollo
estaba constituido por miocitos y estructuras vasculares. Nuestros
estudios indican que la inyección local de células
de médula ósea puede generar miocardio de novo, mejorando
los resultados de la enfermedad coronaria.
La inyección de células de médula ósea
Lin- c-kitpos en la zona periinfartada del ventrículo izquierdo
de ratones hembra se resolvió en la regeneración miocárdica.
La reparación se obtuvo en 12 de 30 ratones (40%). El fallo
en la regeneración de infartos ha sido atribuido a la dificultad
del trasplante celular a tejidos que se contraen a 600 pulsaciones
por minuto. No obstante, la reacción inmunológica
al antígeno de histocompatabilidad del cromosoma Y (propio
de los machos) del donante puede también haber contribuido.
Los fascículos de miocitos ocupan el 68 +/- 11% de la zona
infartada y se extendieron desde la cara anterior a la posterior
del ventrículo. Ningún miocito nuevo fue encontrado
en los ratones a los que se les inyectó células Lin-
c-kitneg.
El origen y la tipificación de los miocitos de nueva formación
se observó por la expresión de la proteína
verde fluorescente (EGFP). Ningún miocito con expresión
de EGFP se encontró en la porción superviviente del
ventrículo. El estudio de la formación de novo del
miocardio, se realizó además de con EGFP, mediante
el marcaje de proteínas específicas para miocitos,
células endoteliales y células de músculo liso.
Esto nos permitió identificar cada tipo de célula
cardíaca, y a reconocerlos formando parte de las distintas
estructuras cardiacas. Se demostró que la mayoría
de las células creadas de novo tras la inyección de
células Lin- c-kitpos eran miocitos, después células
endoteliales, y por último células músculo
liso.
Para confirmar que los miocitos nuevos representan células
maduras funcionales, se examinó la expresión de distintas
proteínas y marcadores de membrana que expresan los miocitos
funcionales, y que son responsables, como la conexina, de las conexiones
intercelulares y uniones eléctricas a través de la
generación de canales de membrana entre miocitos. Estos resultados
fueron consistentes con la competencia funcional esperada para el
fenotipo de célula cardíaca.
Para determinar si los miocitos desarrollados a partir de la inyección
de células Lin- c-kitpos repercutían en la funcionalidad
del corazón como bomba, se midieron parámetros hemodinámicos.
Los resultados de ratones infartados no tratados y los inyectados
con células Lin- c-kitneg fueron similares. En comparación
con los ratones ficticiamente operados, estos ratones infartados
presentaron un mayor índice de fallo cardíaco. En
ratones tratados con células Lin- c-kitpos, la presión
ventricular izquierda telediastólica era 36% menor, y desarrollaban
parámetros de gasto cardíaco y funcionalidad cardíaca
entre 30 y 40% superiores..
En resumen, el trasplante de células Lin- c-kitpos de médula
ósea tiene una gran capacidad para la diferenciación
en tejido cardiaco. Aquí, se transforman en nuevos miocitos,
células endoteliales, y células de músculo
liso generando miocardio de novo, incluido arterias coronaria, arteriolas
y capilares. La reparación parcial del infarto de miocardio,
implica que las células trasplantadas responden a señales
del miocárdico alterado que promueve su migración,
proliferación y diferenciación dentro del área
de necrosis de la pared ventricular. Con la maduración postnatal,
se presumía que las plasticidad de las células madre
se veía restringida a los linajes celulares presentes en
el órgano de donde derivaban. Sin embargo, la limitación
en el potencial de diferenciación de las células madre
han sido superadas por los estudios que muestran como células
madre de médula ósea o cerebro pueden producir numerosos
tipos celulares. Hemos demostrado, por primera vez, que una subpoblación
de primitivas células madre de médula ósea
son capaces de regenerar miocardio in vivo, sustituyendo tejido
muerto.
Células madre hematopoyéticas, melanoblastos derivados
de la cresta neural y células germinales primordiales expresan
c-kit en sus membranas celulares. Estas células primitivas
migran durante el desarrollo fetal hospedándose en saco vitelino
y el hígado. Ambos órganos son positivos para el mRNA
codificante del Factor Stem Cell (SCF), el ligando para el c-kit.
Se cree que el SCF ligado a membrana media la migración de
las células madre hematopoyéticas y otras células
primitivas a sus órganos diana. Los corazones del feto y
del neonato son positivos para el SCF, y aunque no está claro
si las célula cardíacas adultas generan SCF, la vía
de señales c-kit/SCF podría ser el mecanismo que explicara,
en nuestras condiciones, que las células Lin- c-kitpos migren
desde el lugar de la inyección a la zona del infarto de miocardio.
La enfermedad coronaria supone el 50% de todas las muertes cardiovasculares
y cerca del 40% de la incidencia de fallo cardíaco. Estos
hallazgos nos muestran las relevantes implicaciones que para la
enfermedad humana pueden traer estos descubrimientos. El tamaño
del infarto es el principal determinante de la morbilidad y mortalidad;
los infartos masivos que afectan al 40% o más del ventrículo
izquierdos en pacientes están asociados con el shock cardiogénico
intratable o con el desarrollo de un fallo cardíaco congestivo
de instauración aguda. En el pasado, la recuperación
de la función cardíaca ha dependido del crecimiento
de la porción no infartada del ventrículo. No obstante,
, la hipertrofia compensadora termina desarrollando un progresivo
deterioro de la función cardíaca, conduciendo a una
miopatía dilatada, un fallo cardíaco terminal y la
muerte. El trasplante de células Lin- c-kitpos de médula
ósea, tienen la capacidad de regenerar agudamente cantidades
significativas de miocardio funcional. Esta nueva forma de reparar
puede mejorar el resultado a largo y a corto plazo de la cardiopatía
isquémica.
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